NOTICIAS

Noticias

24/09/2026

Mercados externos con fuerte temblor: la Argentina sufre, pero menos

Otra vez se anotó en los mercados mundiales un nuevo incremento en las tasas de interés internacionales y los operadores advierten que vienen más subas, con tasas más altas por más tiempo. Eso condicionó todo: hizo bajar los bonos en todas partes y castigó a todas las Bolsas. La Argentina no le escapó a los descensos, pero analistas consideran que está sobrecastigada y que ya tiene valores que son oportunidad de compra.

Mientras se desarrollaron en NY negociaciones y discursos tan intensos en la reunión de la ONU como no se vio en las asambleas anteriores, que dicho de paso jamás sirvieron para modificar absolutamente nada, los mercados mundiales tuvieron hoy una de las jornadas más complicadas de los últimos tiempos, y eso por supuesto tuvo impacto en un país con "alto beta" (sobre reacción) como es la Argentina, que sube más cuando todo sube y baja más cuando todo baja.

El tema financiero que estuvo claramente en el centro del escenario es lo que está pasando con la tasa de interés. Hay una velada pulseada entre el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, y el titular de la Fed, Kevin Warsh. Uno busca que los bonos del Tesoro suban su precio contado, para que la tasa de interés afloje. Pero desde la Reserva Federal llegan voces opuestas, al punto de que ya estaría decidida una nueva suba de 25 puntos básicos en la tasa base de la Fed en octubre.

Pero el gran tema es que hay a nivel global mucha preocupación por los altos déficits fiscales y los elevados niveles de endeudamiento de las grandes economías, por lo que la demanda de los bonos estatales está ausente, provocando una baja en las cotizaciones contado. Y, como directa consecuencia, las tasas a vencimiento suben hasta los niveles más altos, en algunos casos, de los últimos 20 años. Encendiendo las alarmas, la T10 norteamericana saltó hasta 5,1% anual y la T30 hasta un insólito 5,4%.

A todo esto, hubo más presión sobre el costo de la energía. Sigue trabada la negociación en Medio Oriente, hay daño en infraestructura por ataques entre Rusia y Ucrania y se declaró una caída de inventarios en EE.UU. Todo eso determinó que, con la volatilidad habitual de los últimos cinco meses, al petróleo le tocara subir más de 4% hoy, con el Brent nuevamente arriba de los US$ 103,50. Lo cual genera presión inflacionaria, sobre todo en los países que no son productores de petróleo. Pero, atención que el galón de gasolina norteamericano sigue subiendo: dependiendo del Estado, en Oklahoma o Texas se cobra US$ 3,40, mientras que en California o Hawái US$ 5,40.

A pesar de esto, se difundió hoy el Índice PMI Compuesto Flash (Flash US Composite Purchasing Managers' Index), un indicador económico elaborado por S&P Global que mide la salud general de la economía del sector privado (manufacturero y de servicios) con un alto nivel de anticipación. Y ahí se encontró que subió a 58,4 puntos, frente a los 56 puntos del mes anterior, superando ampliamente las proyecciones del mercado. Y dado que cualquier cifra por encima de 50 indica expansión, un valor de 58,4 señala que la economía norteamericana está con un crecimiento inusualmente fuerte, marcando el ritmo de actividad empresarial más rápido en más de 5 años.

Este fue el indicador que disparó las voces desde la Fed anunciando que en octubre la tasa base subirá al 4% anual, con dos posibles subas adicionales en los próximos seis meses. Eso hizo que hubiera una aspiradora de capitales desde los mercados emergentes y europeos hacia el dólar, por lo que el billete norteamericano arrasó, ya que subió contra todo: avanzó 1,8% en Chile, 1,3% en México y Brasil, 0,8% contra la libra, 0,6% en Japón, 0,5% contra el euro y el franco suizo, y no cambió únicamente contra el yuan.

Esta corriente también mostró alguna presión sobre el mercado cambiario argentino, aunque ciertamente menor. Hubo un incremento para el contado con liqui, que volvió a superar los $ 1600. Pero atención, que si se mide el peso argentino contra otras monedas, hoy se anotaron fuertes retrocesos, sobre todo contra el valor de la libra, también contra el euro y, en menor medida, contra el real, donde la agencia AtlasIntel, vinculada a Bloomberg, difundió un sondeo en el que, por primera vez, dice que en el balotaje Lula superará a Flávio Bolsonaro.

Por supuesto, la firmeza internacional del dólar y las altas tasas internacionales embistieron contra casi todos los commodities no energéticos. Y esencialmente provocaron debilidad en los bonos y las acciones internacionales, al punto de que al cierre de la jornada se vio un miércoles rojo para las Bolsas del mundo, por lo que se vieron afectados Wall Street y todas las bolsas latinoamericanas, y la Bolsa de Buenos Aires no evitó el viento externo en contra, a pesar de tener dentro del Merval varias empresas absolutamente ligadas al petróleo.

Donde sí se sintió el impacto fue en todos los bonos, y los títulos públicos argentinos también fueron afectados, aunque con bajas no tan pronunciadas como ocurrió en otros mercados. Pero igualmente los bonos argentinos anotaron retrocesos, con suba de 11 unidades para el riesgo país, hasta 566 puntos básicos, un nivel que no se ve desde abril de este año.

La condición es compleja. La economía real local sigue sin reaccionar. La consultora FIEL acaba de indicar que la industria cayó 4,2% en agosto en base anual y 0,9% ante julio. Y mientras el mundo en guerra está cada vez más complicado, la parálisis local (con creciente riesgo recesivo) hace que la oposición siga disparando ideas locas para generar más caos: Máximo Kirchner señaló que hay que impulsar un impuesto del 3% a la salida de capitales, por citar una voz que cada vez va perdiendo más peso por el tono de las expresiones que emite.

Pero el joystick de lo que pasó en el día estuvo, sin dudas, en el costo del dinero a nivel internacional. Siguen subiendo las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,5% anual a 1 año de plazo, 5% anual a 5 años, 5,1% anual a 10 años y 5,4% anual a 30 años. Y, como dijimos, en el exterior el dólar subió contra todo: avanzó 1,8% en Chile, 1,3% en México y Brasil, 0,8% contra la libra, 0,6% en Japón, 0,5% contra el euro y el franco suizo, y no cambió contra el yuan.

A nivel cambiario local, los dólares financieros subieron, el blue acompañó y los dólares oficiales fueron más lentos. Con el dólar oficial a $ 1536,17, el BCRA compró apenas US$ 6 M en el mercado local. Y, al final del día, el BCRA perdió reservas por nada menos que US$ 481 M (por baja del oro, pagos de deuda y persistente demanda de divisas del sector privado). Con ese marco, el dólar oficial subió $ 2,48 hasta $ 1536,17, el dólar blue subió $ 5 hasta $ 1560, el dólar senebi subió $ 1,28 hasta $ 1542,28, el dólar mep subió $ 9,16 hasta $ 1545,67 y el contado con liqui subió $ 11,07 hasta $ 1616,23. Por lo que la brecha entre oficial y blue fue del 2% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 7%.

Mientras se seguía con atención lo que decía el Presidente Milei en la ONU en NY, el mercado bancario debe subir un poco más la tasa de los plazos fijos para que los pesos no se vayan al dólar: por plata chica siguió a 20,1% anual (16% en bancos grandes y 23% en bancos chicos) y por plata grande subió de 26,2 a 26,3% anual.

En títulos públicos hay una posición que parece ciertamente exagerada. La Argentina tiene por delante una oleada de entrada de dólares que garantiza, gane quien gane en 2027, que no hay chances de default. Pero con alto volumen operado, los bonos argentinos cayeron 0,3%, con suba de 11 unidades para el riesgo país, hasta 566 puntos básicos, un nivel que no se ve desde abril.

Ante esta foto, en el mercado se advierte que los papeles estatales argentinos están sobrecastigados y que estos precios ya son oportunidad de compra. En Wall Street los bancos privados le recomiendan a Caputo que tome deuda ahora, pagando 10% anual (para llevarse comisiones jugosas) pero el ministro repite: "Argentina no colocará deuda en el mercado internacional ni este año ni en 2027".

Frente a eso hubo dos voces a tener en cuenta. El economista Marcos Buscaglia afirmó: "La Argentina tiene menos deuda sobre PBI que Chile, que es Investment grande, y además tenemos superávit fiscal; no hay motivo para que los bonos coticen con estas paridades". Y, agregándose a esa voz, el CEO de JP Morgan para nuestra región, Facundo Gómez Minujín, afirmó que "la Argentina podría alcanzar la calificación de Investment grade si Milei es reelegido en 2027".

En papeles privados, con las presentes tasas y con tasas más altas por venir, hubo rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, con baja del 1,1% para el Nasdaq, descenso del 0,8% para el S&P y merma del 0,7% para el Dow. En tanto que la Bolsa de San Pablo bajó 0,7% y la Bolsa de México cedió 0,3%.

Obviamente, el mercado bursátil local también sintió el impacto: con $ 61.098 M operados en acciones y $ 326.456 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1%. Mientras que las ADR argentinas en NY estuvieron mixtas, con suba del 1 al 7% para Bioceres, Cresud e YPF, con baja del 1 al 3% para Supervielle, Macro, Galicia, BBVA, IRSA, Edenor, Mercado Libre, TGS y Telecom.

En commodities, finalmente, se vieron grandes diferencias. El petróleo rebotó 4,2%. Los metales preciosos, los metales básicos y también las criptomonedas estuvieron todos para abajo. En Chicago todos los granos bajaron, sobre todo el maíz y el trigo. Pero en Rosario la soja pudo subir más, aunque hubo bajas para el maíz, el girasol y el sorgo.

Fuente: El Economista